
de Luis Fernando Balam
Aire, agua, fuego y tierra formaban este bosque.
Un lugar hermoso.
Un hombre caminaba, perdido, pero contento.
Todo era una nueva experiencia.
Él tenía abierto el corazón.
En su alma se dibujaba un mapa indeleble.
Una niña colgaba de su mano.
En el cielo, la luna.
A la orilla de un lago de cristal, el hombre pidió un beso a la pequeña.
Ella le entregó su corazón.
Él quería un minuto feliz y recibió una estrella que brilla mucho.
La niña río y saltó al agua.
Nunca Salió.
Lágrimas subieron el agua hasta la luna.
-Por qué lloras? - preguntó la dama blanca.
-Ella está ahí, esperando tu regreso sin partida...
...vuela y llévame contigo como garantía.
El hombre tomó un pedazo de lago entre las manos.
Luna y mapa fueron con él.
El bosque sigue quieto.
Aire sopla.
Agua moja todo.
Fuego inextinguible.
Tierra que aguarda.
En el lago de cristal, un hombre y una niña se besan para siempre.
La luna brilla lejos...
...a cuarenta y cinco grados de distancia.
-Para Maru (la Jaimes)
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